Un electricista instala, revisa y repara la instalación eléctrica de una vivienda o un comercio: tablero, disyuntor, térmicas, cableado, tomacorrientes, luminarias y puesta a tierra. También detecta por qué salta una protección o por qué hay olor a quemado en un enchufe.
La electricidad no perdona el error. Un tablero mal armado, un cable de sección insuficiente o una conexión floja pueden terminar en un incendio. Por eso, salvo cambiar una lámpara, todo lo demás lo hace un electricista habilitado.
No lo fuerces ni lo puentees. Desconectá los artefactos de ese circuito y probá una sola vez. Si vuelve a saltar, hay una falla en la instalación y tiene que revisarla un electricista.
Depende de la jurisdicción y del tipo de trabajo. En instalaciones nuevas y en trámites de habilitación suele exigirse matrícula profesional. Para una reparación menor no siempre, pero pedirla siempre suma garantía.
Casi siempre por una conexión floja o por un cable que no soporta la carga de los artefactos conectados. Es una señal de riesgo: conviene cortar la energía de ese circuito y hacerlo revisar.
Depende de la cantidad de circuitos, del estado del cableado y de las protecciones que haya que agregar. El precio se arma con una visita: no hay un valor único sin ver la instalación.