Un gasista matriculado es el profesional habilitado para intervenir en una instalación de gas natural o envasado: caños, conexiones, artefactos, ventilación y prueba de hermeticidad. Su trabajo no es solo arreglar: también deja constancia de que la instalación quedó en condiciones.
El gas es el oficio con más riesgo de la casa. Una conexión mal hecha no se ve, pero puede generar una fuga o una mala combustión. Por eso las instalaciones y los artefactos los toca un matriculado, y la matrícula se verifica antes de empezar, no después.
Pedile el número y la categoría de matrícula y consultalo en el padrón del organismo o de la distribuidora de tu zona. La verificación se hace antes de contratar, no después de la obra.
No prendas luces ni artefactos, no uses el teléfono dentro del ambiente y cerrá la llave de paso si está accesible. Ventilá y llamá a la guardia de tu distribuidora. Después del control, el arreglo lo hace un gasista matriculado.
Es la prueba que confirma que la instalación no pierde gas. Se hace con el sistema presurizado y un instrumento de medición. Sin esa prueba no se puede afirmar que una instalación quedó en condiciones.
No. La conexión de gas y la ventilación de un artefacto tienen requisitos técnicos y de seguridad. Una instalación sin habilitación puede anular la cobertura del seguro y pone en riesgo a quienes viven ahí.