Un pintor prepara y pinta superficies: paredes, techos, frentes, rejas y aberturas. La mayor parte del resultado está en la preparación, no en la pintura: enduido, lijado, sellado y corrección de humedad definen cuánto dura el trabajo.
El presupuesto de pintura suele cotizarse por metro cuadrado, pero el precio cambia según la altura, el estado de la pared, la cantidad de manos y si hay muebles que mover o proteger. Por eso dos presupuestos con el mismo metraje pueden diferir mucho.
Se mide la superficie a pintar y se multiplica por el valor del metro cuadrado, que varía según preparación, cantidad de manos y altura. A eso se suman materiales y protección del mobiliario si corresponde.
Una pared bien preparada y pintada con material de calidad puede durar varios años en interior. En exterior depende de la orientación, la lluvia y el sol, y suele necesitar mantenimiento antes.
No conviene. La humedad tiene una causa, casi siempre filtración o ventilación, y la pintura no la resuelve. Primero se corrige el origen, después se prepara y se pinta.
Habitualmente el pintor protege con nylon o mantas y corre lo que se pueda correr. Si hay muebles grandes o delicados, conviene acordarlo antes para que el presupuesto lo contemple.